12/09/2008
¿Por qué soy culpable?
11/04/2008
Sr. Título y el fantasma
11/02/2008
Contaminantes
10/26/2008
Planes, a veces, inútiles.
10/06/2008
Raíces genéticas comunes
La negra autista
9/10/2008
Si no, no lo hagas
Hace un tiempo y en este mismo blog escribí una conclusión que siempre, desde púberes primeros años hasta la actualidad, he tenido presente y latente en mi mensaje.
Sucede que con el fenómeno de la mensajería instantánea se hizo muy común y en definitiva superficial el preguntar: “¿Cómo estay?, sólo como una costumbre que más me parece tontera trivial que natural adaptación a la tecnología.
Ahora, con los años y la mencionada adaptación en otra etapa de desarrollo el comportamiento cibernauta ha dejado esa pregunta famosa, pero lo sorprendente es que sólo ha sido reemplaza por otras frases similares que de tonta manera la gente cree necesitar para comenzar a entablar una conversación.
Impresionante, antes criticaba con vehemencia la pregunta y la sociedad de alguna forma me dio la razón y dejó de utilizarla en cierto grado, aunque sólo literalmente, porque como dije antes, sólo la han reemplazado por otras.
El fenómeno me sigue llamando la atención porque demuestra un desinterés en el otro de proporciones incalculables. Una actitud que conlleva a un individualismo y excluye así en su escenario la solidaridad bien entendida.
Para iniciar un diálogo basta con saludar, un hola ya crea el nexo. Lo otro debe ser utilizado sólo y exclusivamente si realmente te interesa la respuesta.
Si no, no lo hagas.
Alimento no educado
7/24/2008
Descubrir y soñar
Un foco que siempre estuvo ahí. Tuve la permanente noción de que aquel haz nunca prendería. No sé porqué. No recuerdo si alguna vez intenté prenderla y si hubo una prueba tampoco me acuerdo si funcionó o no.
Pero bueno, el tema no es ese. El tema es que sin querer queriendo descubrí algo en mi habitación.
¿Qué tan significativo puede ser eso? Pues simple, si en mi pieza soy capaz de encontrar detalles desconocidos, quizás que se pueda encontar en el mundo, o no siendo tan expansivo, que habrá más allá de las paredes que me encierran.
Porque si en mi pieza encuentro algo, que me esperará más allá y sólo nace una intensa picazón en el núcleo de la curiosidad, una sensación que sólo llama a buscar y probar, tantear y probablemente encontrar.
Así, es posible que mañana levante una piedra en la calle y me tropiece con un flamante elemento especial.
Paradoja; entre descubrir y soñar -como en preguntar- no hay engaño.
Soledad
Esa que aparece sonriente cuando uno la llama, pero su expresión cambia cuando su presencia es involuntaria.
Sentirse solo, un tema. Querer hablar y no tener con quien. Querer abrazar y no tener a quien. Incluso querer ayudar o participar.
Los lazos. Añoranza de lazos inexistentes, dan la sensación de que al fin y al cabo todo es un montaje. Un escenario con escenografía predispuesta donde todos somos simples actores con un guión a desarrollar.
La soledad es acogedora y atractiva cuando se quiere, pero tremendamente hostil si inunda nuestro espacio sin permiso.
Hay quienes que aunque estén rodeados de gente se sienten solos, otros que aún en el aislamiento máximo se sienten acogidos.
¿Porqué desarrollé tan en profundidad una característica que quizá no me corresponde?
Ahora más que nunca quisiera honesta ternura. Ahora más que nunca dudo de mi discurso.
5/17/2008
Rarezas comunes
5/04/2008
Ellas; tipo están
Una mujer que desea hacerla simple; el tipo dueño del barco o el del avión. Bien gráfico es el protagonista en la película. En la sencilla realidad ese estereotipo no es tan extremo.
En la actualidad esas mujeres pasan casi camufladas y se van manifestando según cuanta contaminación dejamos que penetre en nuestras vidas.
Son aquellas que al fijar uno la mirada en sus ojos siempre bonitos sale la voz social del resignado que comenta, a veces al aire, lo inalcanzable de ella.
Son las que están con el éxito, ese su acompañante y lo personifican.
Con el diez del equipo esforzado, pero campeón o el guitarrista de una banda bien encaminada en los caminos alternativos y el mejor alumno de excelencia o el deportista aplicado en los tradicionales.
Son las que pueden recibir el beso más intenso de sus vidas y dejar de hablarle a quien se lo dio, porque desconfían del placer que sienten al recibirlo. No saben que buscan hasta que lo encuentran, no obstante es imposible percatarse que en búsqueda están. No se dan ni cuenta. Es un instinto que las guía, que decide por ellas.
Son por lo común superficiales y con interés vago por lo que sea. Piensan, pero con maestría logran que nadie deduzca eso. Son audaces, de esas que llaman la atención de los presentes al cruzar la puerta. Son cenicientas, D
isney sólo nos dio ejemplos del perfil. Por mientras ellas se criaron pensando que eso estaba bien.
Innovan, sobre todo en ropas y formas de expresión, pero nunca demasiado como para salirse del margen. Son una especie de conductismo puro. Atraen, como un imán potente que domina tu propio autocontrol y lo peor es que lo tienen claro.
Son inteligentes en lo académico o laboral, esquivas a las insinuaciones y ambiguas en sus respuestas finales. De comportamiento espontáneo y natural. Confían en su sonrisa y candidez.
Ellas están, rodeándonos. Las he conocido por ahí. Más de una vez antes y nunca habrá una última.
4/29/2008
Encuentros Inesperados
4/18/2008
Juicio Permanente
Sólo el capaz de trascender los niveles de conciencia podría salirse de esta hipótesis.
La mente nos habla mientras caminamos o mientras estamos sentados. No para. A todo segundo nos lanza mensajes. Hay veces en que uno desearía que no lo hiciera, pero la muy astuta no calla.
Nuestra nuclear inseguridad es social. Nadie sabe que piensa el de al lado. Todos se someten al juicio del resto a cada instante de sus vidas.
Así, el orgullo y lo soberbia parecen ridículos y denotan nuestro ego actuando sobre nosotros.
Esa inseguridad se escapa de nuestro control. Es involuntaria y reconocer esa vulnerabilidad es una herramienta que te pone un escalón arriba del resto.
Nadie puede creerse lo que otro te puede rebatir.
Condenados y culpables
El presente nos coloca en la posición como si con un dedo apuntara el lugar de cada cual.
A veces unos creen que ya lo lograron. Muchos otros creen alcanzar ese lugar. Los menos se resignan con voluntad. Pocos tienen razón.
Es ese estado en el que se cree que lo único que se puede decir es basta, suficiente.
¿Existirá como juego de vida el mérito?
¿Es al final el éxito una meta por capacidad?
Pienso que la vida no conoce justicia. Creo que el mundo no conoce el amor y que el ser humano aún no se conoce así mismo.
Y ante esa ceguera humana es como podemos creer alcanzar ese lugar, pero la verdad es una ilusión y lo peor es que siempre lo será.
Ese sublime momento sólo se deja reconocer cuando ya se ha ido.
Y de ahí el dicho, porque esa es la única ocasión en que vale la pena darse cuenta.
Nuestros focos están apuntando siempre un lugar externo, ajeno a lo que nos debería concernir.
Así, el foco de nuestra conciencia ayudada por la temporalidad de la vida nunca ilumina en el instante preciso.
Y lo que es, ya fue. Condenados y culpables. Víctimas de nuestra ingenuidad.